En la cultura popular dominicana, los huevos de tortuga y los bubíes (aves marinas) han sido considerados durante generaciones como alimentos con propiedades afrodisíacas y potenciadores de la potencia sexual. Sin embargo, esta creencia carece de fundamento científico y, además, plantea serias preocupaciones para la salud pública y la conservación ambiental.
Origen de un mito arraigado
La tradición oral y algunas prácticas locales han atribuido a estos productos del mar la capacidad de aumentar la libido y mejorar el rendimiento sexual. Según el doctor Ramón Pérez, médico especialista en urología,
“no existe ningún estudio serio que demuestre que los huevos de tortuga o los bubíes contengan sustancias capaces de modificar la función sexual humana. Se trata de un mito que se ha transmitido sin base científica”.
La creencia se ha perpetuado en comunidades costeras y se ha extendido a zonas urbanas, donde su consumo se asocia con supuestos beneficios. No obstante, la comunidad científica coincide en que cualquier efecto percibido podría atribuirse al efecto placebo o a factores psicológicos.
Riesgos para la salud
Consumir huevos de tortuga, especialmente crudos o mal cocidos, conlleva riesgos sanitarios importantes. Estos productos pueden ser portadores de bacterias como Salmonella y otros patógenos, lo que puede provocar infecciones gastrointestinales graves. Además, la manipulación y comercialización irregular de estos huevos dificulta garantizar condiciones higiénicas adecuadas.
En el caso de los bubíes, aves marinas que anidan en costas dominicanas, su captura y consumo también plantea riesgos de intoxicación por biotoxinas acumuladas en su organismo, según advierten especialistas en salud ambiental.
Impacto ambiental y legal
Las tortugas marinas son especies amenazadas y protegidas por leyes nacionales e internacionales. La extracción de sus huevos contribuye a la disminución de sus poblaciones y altera el equilibrio ecológico de los ecosistemas costeros. En República Dominicana, la Ley 64-00 sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales prohíbe la caza, captura y comercialización de especies protegidas, incluyendo las tortugas marinas.
Organizaciones conservacionistas han denunciado en repetidas ocasiones el saqueo de nidos y la venta ilegal de huevos en mercados y playas, lo que agrava la situación de vulnerabilidad de estas especies.
Voces expertas desmienten el mito
La doctora Ana Gómez, bióloga marina del Centro de Investigación Costera, afirma:
“Es fundamental educar a la población sobre la falsedad de estas creencias. No solo no aportan beneficios sexuales, sino que ponen en peligro nuestra biodiversidad y la salud de quienes los consumen”.
Por su parte, el nutricionista Luis Martínez señala que
“una alimentación equilibrada y la consulta médica son las vías adecuadas para abordar cualquier preocupación relacionada con la función sexual. Recurrir a remedios sin respaldo científico solo expone a riesgos innecesarios”.
Llamado a la acción
Las autoridades sanitarias y ambientales instan a la población a abandonar esta práctica y a denunciar la venta ilegal de huevos de tortuga y bubíes. Asimismo, recomiendan buscar información veraz y consultar a profesionales de la salud antes de adoptar cualquier remedio casero.
La educación y la concienciación son clave para desmontar mitos que afectan la salud y el medio ambiente. En un contexto donde la desinformación circula con facilidad, el periodismo riguroso y la divulgación científica se convierten en herramientas esenciales para proteger el bienestar de la sociedad y la naturaleza.





