๐๐๐๐๐ ๐๐๐๐๐๐๐, ๐๐โง-En las dรฉcadas de los aรฑos setenta y ochenta, el Club de Madres de Vicente Noble fue un espacio de encuentro, formaciรณn y solidaridad. Allรญ se tejieron no solo prendas en talleres de costura, sino tambiรฉn lazos comunitarios que fortalecieron a familias enteras. Las mujeres que lo integraban โmadres, lรญderes barriales y colaboradoras vinculadas a la iglesiaโ impulsaron campaรฑas de alfabetizaciรณn, charlas de salud y actividades culturales que marcaron la identidad vicentina.

Entre sus fundadoras destacan nombres como Sor Vicenta Segura y Sor Marรญa รngeles, junto a otras mujeres del pueblo que, con entrega y visiรณn, levantaron un proyecto que trascendiรณ generaciones. Reconocerlas es un acto de justicia histรณrica y un recordatorio de que la fuerza femenina ha sido motor de cohesiรณn comunitaria.
Hoy, sin embargo, el panorama es distinto. El club enfrenta un estado crรญtico: falta de apoyo institucional, debilitamiento organizativo y escasa visibilidad en la agenda pรบblica. Aunque en pueblos como Quita Coraza se han renovado espacios bajo patronatos como La Milagrosa, y recientemente se inaugurรณ un centro textil con respaldo oficial, la esencia del club original parece diluirse entre promesas y burocracia.
Actualmente, en la estructura donde funcionaba el club operan iniciativas comunitarias de gran valor social. Allรญ funciona un centro de alimentaciรณn para envejecientes que brinda comida diaria y acompaรฑamiento a adultos mayores del municipio, un centro de formaciรณn del INFOTEP que ofrece cursos tรฉcnicos y talleres de emprendimiento para jรณvenes y madres solteras, y un colmado comunitario que sirve de punto de encuentro y abastecimiento bรกsico para los residentes cercanos. Estas acciones, aunque positivas, no sustituyen el espรญritu organizativo y cultural que caracterizรณ al Club de Madres original. Mรกs bien, evidencian la necesidad de reintegrar su funciรณn social dentro de la estructura actual, para que el espacio vuelva a ser sรญmbolo de uniรณn y liderazgo femenino.
El Club de Madres de Vicente Noble no debe ser visto como una reliquia, sino como un modelo de organizaciรณn comunitaria que merece ser revitalizado. Reconocer a las mujeres que lo fundaron y rescatar sus nombres es un acto de justicia histรณrica. Mรกs aรบn, reactivar sus funciones serรญa un paso esencial para devolverle a Vicente Noble un espacio de identidad, solidaridad y desarrollo.
Hoy mรกs que nunca, es momento de que las autoridades locales, instituciones educativas y organizaciones sociales asuman el compromiso de rescatar este club. Pero tambiรฉn la comunidad tiene un papel fundamental: aportar testimonios, nombres y recuerdos que permitan reconstruir su historia.
El Club de Madres de Vicente Noble fue, es y debe seguir siendo un sรญmbolo de fuerza femenina y cohesiรณn comunitaria. La memoria no puede quedarse en silencio; debe convertirse en acciรณn.
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