SANTO DOMINGO, RD.- Ningún libro dominicano es en estos momentos de más actualidad que “Jet Set: la fiesta mortal”, cuyo autor es el periodista Diógenes Pina, quien por momentos induce al lector a creer que hace un reportaje desde los escombros en los que sucumbieron 236 personas la madrugada del 8 de abril del 2025, mientras disfrutaban de un espectáculo que se convirtiera en costumbre todos los lunes para un selecto público de la clase alta del país y amigos que nos visitan.

Pina nos recuerda el realismo mágico de Gabriel García Márquez en Noticia de un Naufragio, desde que arranca sus relatos trágicos con el título “Bajo los escombros”, y es como si se escuchase la voz altisonante de Ruby Pérez: “Parece que todas las canciones hablan hoy de mí/ estoy enamorado”. Y continúa: “La voz, esa voz inconfundible, la más alta del merengue, retumbaba en el frágil techo de la discoteca Jet Set y se proyectaba como si no tuviera límites, al infinito”.
Las 290 páginas de Jet Set: la fiesta mortal son tan intensas como la atención que le ha dado el país al suceso que las inspiraron. “A los hermanos Antonio y Maribel Espaillat se les imputa por homicidio involuntario y golpes y heridas involuntarias, lo cual el Código Penal castiga en los artículos 319 y 320, que establece en el caso del primero, el que por torpeza, imprudencia, inadvertencia, negligencia o inobservancia de los reglamentos, cometa homicidios involuntario, o sea causa involuntaria de él…”.
La narración sobre el rescate del cadáver de Ruby Pérez, tras un mar de conjeturas y especulaciones, es una construcción dantesca de lo que fuera para los dominicanos “un día del juicio”. Y ni hablar de las entrevistas con sobrevivientes de la tragedia como la realizada a los esposos Víctor de la Cruz y Marisol Chalas.
La obra de Pina, un verdadero monumento contra el olvido, trae un Anexo con la solicitud de apertura de juicio a los hermanos Espaillat, aprobada este lunes por la Justicia. Una lectura oportuna.
Por Frank Núñez







