SANTO DOMINGO, RD.- En la coyuntura histórica que vive la humanidad se publican investigaciones de autores con sobrada solvencia intelectual que logran contextualizar fenómenos que ameritan de exhaustivas reflexiones para una comprensión total de los temas que afectan a todo el mundo sin ninguna excepción. Es la percepción que atrapa al lector exigente cuando se encuentra con ensayos como “La Batalla Cultural: Reflexiones críticas para una Nueva Derecha”, del joven escritor argentino Agustín Laje.
Nacido en Córdoba, Argentina, en 1989, Laje critica la actitud indiferente frente a los fenómenos culturales que caracterizó a lo que se definió como “Derecha” en el continente, frente a una “Izquierda” que nunca descuidó esa temática, logrando mejores resultados propagandísticos que sus sectores antagónicos.
El autor de “La Batalla Cultural”, conocido por muchos en República Dominicana, país que ha visitado en calidad de conferencista, analiza el concepto “cultura” desde que era asumido con criterios elitistas, hasta su utilización en la descripción de todo accionar humano, desde lo gastronómico, político, musical, deportivo, popular y una infinidad de etcéteras.
Para el argentino, nacido en el año que se desplomó el viejo orden bipolar de un mundo dividido ente los bloques socialista y capitalista, hoy la gran batalla ente lo que se considera “izquierda” y “derecha” más que política y económica, es cultural. Los primeros luchan por destruir los valores de la familia, la patria y las sanas tradiciones, mientras los segundos se empeñan en preservarlos.
En las 500 páginas del apasionante ensayo de Laje no hay espacio que no amerite atención y reflexión. Destaca cómo una “díada” que se acuñó en los tiempos de la Revolución Francesa, con los partidarios de la monarquía situados a la derecha, y los republicanos a la izquierda, se mantuvo durante la Guerra Fría, logrando adaptarse al nuevo orden global.
Probablemente para lo que queda de la “izquierda dominicana” y “latinoamericana”, el libro del pensador argentino resultaría una expresión propia de “la ultraderecha conservadora”, pero entendemos que su lectura es fuente de actualización ante los cambios tecnológicos y culturales.







