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Vicente Noble: cuando el ruido gobierna y las autoridades guardan silencio

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VICENTE NOBLE, Barahona, RD. – En Vicente Noble parece que el ruido tiene más derechos que los ciudadanos que trabajan estudian o simplemente quieren descansar. Los motores con escapes alterados recorren las calles a cualquier hora, las bocinas retumban hasta la madrugada y muchas familias despiertan antes de las cinco de la mañana, no porque lo hayan decidido, sino porque otros creen que su diversión vale más que la tranquilidad de todo un pueblo.

Oscar Jiménez

Lo más preocupante es la falta de una respuesta firme de la Policía y el silencio del alcalde Orangel Sena ante un problema que ya se ha convertido en parte de la vida diaria. La autoridad no puede limitarse a observar mientras el desorden se adueña de las calles.

Y hay algo que merece decirse sin rodeos. Se ha puesto de moda entre algunos jóvenes levantar el motor, acelerar innecesariamente y hacer el mayor ruido posible solo para llamar la atención. Es una moda absurda que no demuestra valentía, personalidad ni prestigio. Solo refleja una preocupante falta de respeto hacia los demás. El verdadero reconocimiento se gana con educación, trabajo y buenos valores, no despertando niños, molestando enfermos o quitándole el sueño a quienes madrugan para ganarse el sustento.

Tampoco podemos ignorar la actitud de quienes prefieren callar. Muchos se quejan en privado, pero guardan silencio en público. Ese conformismo fortalece el desorden y debilita el derecho de la mayoría a vivir en paz.

Vicente Noble merece más. Merece autoridades que hagan cumplir las normas sin privilegios, ciudadanos que defiendan su derecho al descanso y jóvenes que entiendan que el respeto siempre hará más ruido que un escape alterado.

Porque cuando un pueblo normaliza el irrespeto, pierde mucho más que la tranquilidad: pierde el sentido de convivencia y el orgullo de vivir en una comunidad donde todos importan.

Por Oscar Jiménez

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