SANTO DOMINGO, RD.- El Gobierno ha anunciado la construcción de un centro penitenciario en las inmediaciones de Vicente Noble, afectando directamente al distrito municipal de Canoa y, por extensión, a los demás distritos que conforman el municipio cabecera. La obra se presenta como parte de la modernización del sistema penitenciario, con capacidad para 800 internos y espacios destinados a la rehabilitación. Sin embargo, las autoridades locales y comunitarias denuncian que la decisión se tomó sin consulta ni consenso, lo que ha generado rechazo y preocupación en toda la zona.

Es cierto que el sistema carcelario dominicano necesita renovación urgente. La vieja cárcel de Barahona, construida en 1952, está sobrepoblada y obsoleta. Un nuevo recinto con talleres, aulas y áreas deportivas representa un paso hacia un modelo más humano. Pero imponer una obra de esta magnitud sin escuchar a los municipios directamente impactados —Vicente Noble, Canoa, Quita Coraza y Fondo Negro— erosiona la confianza y deja la sensación de que la comunidad fue ignorada.
La ubicación elegida es vista como inadecuada y como un riesgo de estigmatización para un municipio que se distingue por su riqueza cultural y agrícola. La cárcel puede convertirse en símbolo de progreso institucional, pero también en una herida abierta si no se acompaña de diálogo, transparencia y políticas de prevención. La verdadera justicia no se construye únicamente con muros y barrotes, sino con participación ciudadana y respeto al territorio.
Por Genofóntes Urbáez – Minuto Cero RD







