SANTODOMINGO, RD.- El profesor universitario Agustín Cortés Robles publicó hace unos meses el ensayo de investigación titulado El Voto del Pueblo Dominicano 1962-2024: Trascendencia y Proyección, con serias revelaciones sobre el comportamiento electoral de la ciudadanía en su etapa democrática, con motivos de preocupación por la abstención creciente, cuya tendencia exponencial advierten encuestas que gozan de credibilidad, como la que publican las empresas de comunicación ACD-Media, presididas por el periodista Dany Alcántara.
En la cronología electoral de las seis décadas que siguen a la caída de la dictadura, se estudian 17 comicios, que permiten una valoración global sobre la actitud del pueblo dominicano frente a las elecciones. En 1962, primera experiencia de las votaciones en la presente etapa histórica, la abstención fue de 35.27 por ciento; 1966, 24.39; 1970, 36.43; 1974, 28.26; 1978, 24.13; 1982, 28.31; 1986, 27.77; 1990, 39.47; 1994, 12.09; 1996, 23.15; 2000, 23.86; 2004, 27.16; 2008, 28.56; 2012, 29.76; 2016, 30.10; 2020, 44.71 y 2024, 45.63.
Todos los liderazgos del país, políticos, empresariales, religiosos y sociales, debieran preocuparse por el desencanto de la población ante las elecciones, a juzgar por el exhaustivo ensayo del investigador Cortés Robles. A menos de dos años de las votaciones del 2028, la encuesta de ACD-Media indica que esa tendencia podría incrementarse, pues en su medición del pasado junio el porcentaje de quienes no votarían por ninguno era de un 54 %, y aumentó a un 55 en este mes de julio.
Cortés Robles entiende que los 17 procesos electorales celebrados en el país desde 1962 hasta el 2024, “deben llamar poderosamente la atención de la clase política dominicana, de manera que las nuevas generaciones puedan percibir un concepto diferente de su Estado, se empoderen de su estructura orgánica y se interesen por hacer vida política por el bienestar de la patria, que equivale a decir, trabajar por una mejor existencia para sus habitantes”.
Nacido en Santo Domingo el 23 de julio de 1957, podríamos incluir al autor en la generación llamada a rescatar culturalmente la Nación.







