SANTO DOMINGO, RD.- Un 25 de junio del 2016, hizo ya diez años, publicamos en esta misma columna una entrega sobre el libro Poemas soñados, del reconocido político, economista y educador, José Rafael Abinader, en la que reconocíamos al también fallecido intelectual pimentelense, Manuel Mora Serrano, el haber ponderado sus condiciones poéticas, en las Revelaciones que dio a conocer en diarios dominicanos.
Destacábamos que Abinader, como en una catarsis de su mundo interior en su mocedad, cantaba “en sus poemas a los ambientes de su ciudad, Santiago de los Caballeros, donde se evoca a sí mismo sentado en el Parque de la Vagancia, desde donde se solaza en la contemplación de “la mulata de mi barrio”, sin olvidar la presencia taína, española y africana en la identidad cultural dominicana, crisol de etnias en la que hacen su aporte los libaneses y el Líbano, enarbolado como un grito en sus versos más épicos”.
Hoy, que República Dominicana vive una crisis familiar, promovida por agendas exógenas como la denominada “ideología de género” y el feminismo radical, es preciso releer poemas en los que Abinader le canta a los valores fundamentales de la nación, otrora cultivados en el hogar y la escuela. En el poema “Malaquías”, expresa: “El desquiciamiento de los pueblos/ se inicia con el fracaso matrimonial/ y la subsecuente disolución de la familia”.
El texto “Débora”, proclama: “La mujer, al juzgar/, es más ecuánime:/ Solo ella sabe lo que es/ Concebir, parir y criar”. La alabanza poética al aporte de la escuela en la formación del ser humano, figura en el poema titulado “Eugenio María de Hostos”: “En los cuarteles, aulas./ En las aulas,/disciplina”. También hay elogios “A las Estudiantes Universitarias”.
Coincide con el Día de los Padres el poema “Relatividad”: “-Papi, ¿qué significa ser rico? –Significa tener un yate más grande que el nuestro”, comienza el diálogo del niño y el progenitor. Y concluye: “-Papi, ¿Cuáles son realmente las personas ricas? –Las que pueden comer tres veces al día”. En la primera entrega, Abinader nos llamó agradecido.







