Padres denuncian trabas para inscribir a sus hijos mientras extranjeros acceden sin requisitos
SANTO DOMINGO, RD.- Cada inicio de clases en República Dominicana se convierte en un calvario para miles de familias. La falta de cupos, los requisitos excesivos y la percepción de desigualdad en la matrícula alimentan la frustración de los padres dominicanos, que sienten que sus hijos quedan rezagados en su propio país.

En 2026, la escena se repite: padres recorriendo escuelas públicas y privadas en busca de un cupo para sus hijos. Las aulas están llenas, las listas de espera se alargan y la incertidumbre se convierte en desesperación.
El Ministerio de Educación ha reconocido que la demanda supera la capacidad instalada, especialmente en zonas urbanas como Santo Domingo y Santiago. Sin embargo, lo que más inquieta a las familias es la percepción de que una parte significativa de esos cupos está siendo ocupada por estudiantes extranjeros, principalmente hijos de migrantes haitianos.
A la preocupación por los cupos se suma otra denuncia recurrente: la diferencia de trato en los procesos de inscripción. Mientras a los extranjeros se les permite matricularse sin presentar documentos formales, a los dominicanos se les exige una larga lista de papeles, que incluye hasta actas de nacimiento de generaciones pasadas. En muchos casos, aun cumpliendo con todos los requisitos, las familias reciben negativas o son enviadas de una oficina a otra.
Este contraste alimenta la percepción de injusticia y profundiza la incertidumbre de los padres, que sienten que el sistema los coloca en desventaja en su propio país.
Algunos sectores interpretan esta situación como parte de un “plan de suplantación demográfica”, mientras otros advierten que se trata de un discurso peligroso que puede alimentar la xenofobia. Lo cierto es que el Estado enfrenta un dilema: garantizar el derecho universal a la educación y, al mismo tiempo, responder a la legítima preocupación de las familias dominicanas que sienten que sus hijos quedan rezagados.
La incertidumbre de los padres refleja una crisis más profunda: la falta de planificación educativa frente al crecimiento poblacional y la presión migratoria. Sin soluciones estructurales, cada inicio de clases seguirá siendo un calvario para miles de familias dominicanas.
Por Genofóntes Urbáez – Minuto Cero RD







