Nueva York — La política va mucho más allá de los partidos y las campañas. Influye en el costo de la vida, el empleo, la seguridad, la convivencia y las relaciones entre Estados Unidos y el resto del mundo. Por eso, las elecciones legislativas del próximo 3 de noviembre merecen una atención especial: no se elegirá un nuevo presidente, pero sí se decidirá quién controlará el Congreso y cuánto margen tendrá la administración de Donald Trump para desarrollar su agenda durante los dos últimos años de su mandato.
Las encuestas y el mensaje de los votantes
Los promedios nacionales publicados en octubre muestran una ventaja demócrata en la intención de voto para el Congreso. Un promedio de Track the Vote, al 21 de octubre, situaba a los demócratas en 49,9% y a los republicanos en 40,7%. Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 19 de octubre también registraba una ventaja demócrata, aunque con cifras diferentes.
Estos datos reflejan el momento, no un resultado definitivo. La distribución de los votos por estados y distritos, la participación y las contiendas individuales determinarán el equilibrio final en la Cámara de Representantes y el Senado.
Inmigración e ICE: más que una consigna electoral
La política migratoria se ha convertido en uno de los debates más sensibles del país. La administración Trump defiende el cumplimiento estricto de las leyes migratorias, el control fronterizo y las deportaciones. Sus partidarios consideran estas medidas necesarias para reforzar la seguridad y el respeto a la ley.
En cambio, numerosos críticos cuestionan la forma en que se realizan las operaciones de ICE, sus consecuencias para las familias y el efecto que producen en comunidades enteras. Una encuesta de AP-NORC publicada en agosto encontró un rechazo significativo al despliegue de agentes federales en ciudades y a determinados aspectos de la aplicación de las leyes migratorias.
Nueva York ofrece una perspectiva particular sobre este debate. Es una ciudad construida por generaciones de inmigrantes, donde millones de personas trabajan, emprenden, pagan impuestos y contribuyen a la vida económica y cultural.
“Defender las fronteras y hacer cumplir la ley no debería excluir el debido proceso, la rendición de cuentas ni el respeto a la dignidad humana. La manera en que un gobierno ejerce su autoridad también forma parte de su responsabilidad democrática”.
¿Qué puede cambiar para América Latina?
El resultado electoral tendrá repercusiones que podrían ir más allá de las fronteras estadounidenses. Un cambio en el control del Congreso puede modificar la supervisión de las políticas migratorias, las negociaciones presupuestarias, la cooperación regional y el debate sobre comercio, seguridad y asistencia internacional.
- Un Congreso afín al presidente: podría facilitar determinadas iniciativas de la Casa Blanca.
- Un Congreso opositor: aumentaría la supervisión, cuestionaría algunas medidas y dificultaría la aprobación de otras.
Ninguno de esos escenarios garantiza, por sí solo, un cambio inmediato de política. Para América Latina, las decisiones de Washington importan por sus efectos potenciales en la inversión, las exportaciones, las visas, la cooperación contra el narcotráfico y las relaciones diplomáticas. La incertidumbre también puede afectar las expectativas económicas y las decisiones de empresas y gobiernos.
República Dominicana: una relación que nos concierne
Para la República Dominicana, esta elección tiene una dimensión especial. Estados Unidos es un socio comercial fundamental, un destino turístico relevante y el hogar de una extensa comunidad dominicana.
Las decisiones estadounidenses pueden repercutir en nuestras exportaciones, el turismo, las remesas y las oportunidades de las familias dominicanas que mantienen vínculos económicos a ambos lados del Caribe. Una política migratoria más restrictiva podría aumentar la preocupación entre familias con situaciones migratorias vulnerables. A la vez, los cambios en comercio, inversión y cooperación regional pueden crear oportunidades o dificultades, dependiendo de las medidas que finalmente se adopten.
También importa la política hacia Haití y el Caribe. La cooperación en seguridad, la estabilidad regional y la respuesta a las crisis humanitarias afectan directamente el entorno estratégico dominicano. Por eso, nuestro país debe observar estos acontecimientos con serenidad, preparación y una visión de largo plazo.
El verdadero significado del 3 de noviembre
Estas elecciones serán una evaluación política de la dirección que lleva Estados Unidos, pero no deben interpretarse como un referéndum sobre un solo asunto. La economía, la inmigración, la seguridad, la salud y el desempeño del Gobierno competirán por la atención de los votantes.
Desde Nueva York, considero que debemos mirar estas elecciones no solo preguntándonos qué partido ganará, sino qué consecuencias tendrán sus resultados para la sociedad estadounidense y para nuestros pueblos latinoamericanos. Porque lo que se decide en Washington no se queda necesariamente en Washington. También puede sentirse en nuestros hogares, nuestras economías y el futuro de la República Dominicana.
Por Benjamín Vargas, desde Nueva York. Referencias: Track the Vote, promedio nacional de intención de voto al 21 de octubre de 2026; Reuters/Ipsos, encuesta publicada el 19 de octubre de 2026; AP-NORC, encuestas sobre inmigración publicadas en agosto de 2026.
Por Benjamín Vargas (Pití)






