PARÍS.- El Gobierno francés ha ordenado un despliegue de 70.000 policías y gendarmes en todo el país, la misma cifra que el fin de semana anterior, para reforzar la seguridad en las calles ante una nueva jornada de movilizaciones convocadas para denunciar la mala situación de la educación pública, el elevado coste de la vida y la violencia policial de las últimas semanas.
Así lo ha anunciado la Policía Nacional francesa en un comunicado difundido en redes sociales, en el que ha asegurado que el cometido de este operativo ampliado no es otro que «garantizar la seguridad de las concentraciones y prevenir cualquier desbordamiento».
Controles preventivos y dispositivos especiales
Desde la noche de este viernes se están realizando controles en puntos de acceso a los núcleos urbanos y centros comerciales periféricos, en las principales vías de tráfico y en los alrededores de las estaciones de transporte público, con el objetivo de «detectar y confiscar cualquier objeto susceptible de ser utilizado para cometer actos de violencia o de degradación». Estas verificaciones se mantendrán durante toda la jornada, a petición de la Fiscalía.
Por su parte, la Gendarmería ha movilizado unidades departamentales, gendarmes móviles, reservistas y otros «recursos especializados» para cumplir con su «misión de proteger a la población y la propiedad».
Un despliegue «excepcional» en vísperas de Halloween
El Ministerio del Interior ha presentado estas medidas como una herramienta para «mantener el orden público» durante las manifestaciones autorizadas y ha defendido la «firmeza ante los disturbios para preservar la libertad de manifestación».
Desde la cartera ministerial han señalado que el plan de acción para este sábado tiene un carácter «excepcional» debido al alto riesgo de disturbios públicos, al coincidir la jornada de protestas con las celebraciones previstas por la festividad de Halloween.
A los 70.000 agentes ya mencionados se sumarán unidades especializadas y otros recursos específicos, como drones, helicópteros, unidades caninas, 26 vehículos blindados y 15 cañones de agua.
Restricciones a las manifestaciones
Para este fin de semana, las distintas prefecturas del país han autorizado manifestaciones principalmente fuera de los centros urbanos «donde se han observado o se temen disturbios» y solo se permitirán aquellas concentraciones cuyos organizadores hayan «proporcionado garantías de seguridad suficientes». En cualquier caso, ha subrayado Interior, las marchas autorizadas serán «supervisadas y vigiladas hasta su finalización».
Quedan prohibidas, en cambio, las concentraciones nocturnas, que «serán dispersadas» si se llevan a cabo a pesar de la prohibición.
«El objetivo es garantizar la seguridad de las concentraciones y prevenir cualquier desbordamiento», ha subrayado la Policía Nacional francesa en su comunicado.
El Ejecutivo de Emmanuel Macron busca contener así un clima social tenso, marcado por las recientes protestas contra la violencia policial y las demandas de mejoras en la educación pública y frente al encarecimiento del coste de la vida.





